“Flor Aprile desvela en *Lo nítido miente* cómo el territorio transforma la imagen”
La fotógrafa argentina Flor Aprile inaugura mañana en Uruguay una exposición que desafía las convenciones de la imagen y la mirada. Bajo el título *Lo nítido miente*, la muestra —que podrá visitarse hasta el 7 de febrero en Espacio Automóviles, ubicado en Pueblo Garzón, Punta del Este— marca el inicio de un ambicioso proyecto artístico que se extenderá a lo largo del año. Este primer capítulo, titulado *La semilla sagrada*, es el resultado de su experiencia en la Residencia Nara, en Bocayá, Colombia, y plantea una reflexión profunda sobre cómo construimos significado a partir de los lugares y las personas que los habitan.
Aprile no se limita a capturar paisajes o retratos; su obra trasciende lo documental para adentrarse en una exploración poética y conceptual. En *Lo nítido miente*, conviven técnicas analógicas y digitales: desde polaroids y rollos de cine hasta registros que documentan su propio proceso creativo. Manchas de revelado, virajes cromáticos inesperados y juegos de luz no son errores, sino recursos deliberados que cuestionan la idea de que una imagen nítida es sinónimo de verdad. “La fotografía tradicional suele asociarse con la precisión, con capturar un instante ‘real’. Pero aquí propongo lo contrario: la imagen como un territorio ambiguo, donde lo borroso, lo accidental y lo subjetivo abren nuevas posibilidades de interpretación”, explica la artista.
El corazón de esta exposición late en el vínculo entre el territorio y las infancias. Aprile pasó meses en Bocayá compartiendo con niños del lugar, y esa convivencia se refleja en cada fotografía. “No fotografío *sobre* ellos, sino *con* ellos. El territorio no es un escenario estático, sino un espacio vivo que dialoga, que me transforma y que, a su vez, es transformado por quienes lo habitan”, señala. Sus imágenes no buscan documentar una realidad objetiva, sino transmitir la experiencia sensorial y emocional de ese encuentro. En una de las piezas, por ejemplo, un niño aparece envuelto en una luz dorada, casi etérea, mientras juega entre la vegetación. No es un retrato convencional, sino una metáfora visual de cómo la infancia y la naturaleza se entrelazan en una misma energía.
La muestra se completa con textos breves que acompañan las imágenes, escritos por la propia Aprile y por colaboradores. Estos fragmentos no son meras descripciones, sino reflexiones que profundizan en la idea de la fotografía como una “investigación sensible”. “La palabra y la imagen se necesitan mutuamente para construir sentido. No se trata de explicar las fotos, sino de ampliar sus capas de significado”, comenta. En uno de los textos, se lee: *”El territorio respira. Nosotros respiramos con él”*. Una frase que resume la esencia de su propuesta: la fotografía como un acto de escucha, de conexión, donde lo que importa no es la perfección técnica, sino la capacidad de la imagen para evocar emociones y preguntas.
*Lo nítido miente* es, en definitiva, una invitación a mirar de otra manera. A desconfiar de la aparente claridad de lo que vemos y a abrazar la ambigüedad como un espacio fértil para la creación. Aprile no ofrece respuestas, sino caminos para explorar cómo el arte puede ser un puente entre lo visible y lo invisible, entre lo individual y lo colectivo. Su obra, que continuará desplegándose en otros territorios a lo largo del año, promete ser un viaje visual y conceptual que desafía al espectador a replantearse su propia relación con la imagen y con el mundo que habita.